Cuando pensamos en hormigón, probablemente una de las últimas características que asociamos al material es su capacidad para dejar pasar el agua. Sin embargo, existen hormigones diseñados precisamente para conseguirlo.
Los pavimentos drenantes de hormigón incorporan una estructura porosa que permite que el agua de lluvia atraviese la superficie en lugar de acumularse sobre ella. Una característica especialmente interesante en ciudades donde calles, aparcamientos, plazas y aceras han ido sustituyendo progresivamente el suelo natural por superficies impermeables. Esta tecnología permite convertir el propio pavimento en una pieza más dentro de la gestión de las aguas pluviales y abre nuevas posibilidades para espacios urbanos, zonas peatonales, aparcamientos y áreas recreativas.
El problema de impermeabilizar las ciudades
En un terreno natural, una parte del agua de lluvia puede infiltrarse directamente en el suelo. Cuando ese mismo espacio se cubre con asfalto, hormigón convencional u otras superficies impermeables, el comportamiento cambia.
El agua circula sobre el pavimento y debe ser recogida mediante pendientes, sumideros, colectores y redes de saneamiento. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) incluye precisamente los pavimentos permeables dentro de las soluciones de infraestructura verde para la gestión de aguas pluviales, ya que permiten almacenar y/o infiltrar el agua allí donde cae. Dependiendo del diseño, el agua puede infiltrarse posteriormente en el terreno o evacuarse mediante un sistema de drenaje inferior.
Esto no significa que un pavimento drenante sustituya automáticamente a toda la infraestructura hidráulica de una ciudad. Su utilidad depende de factores como las características del terreno, la intensidad de las precipitaciones, las cargas previstas y el diseño completo de las capas situadas bajo el pavimento.
Sí permite, sin embargo, incorporar una superficie tradicionalmente impermeable a la estrategia de gestión del agua.
¿Cómo consigue el hormigón dejar pasar el agua?
La diferencia está en su estructura interna.
El hormigón convencional busca generalmente una elevada compacidad. En el hormigón drenante ocurre algo diferente: se diseña deliberadamente una red de poros abiertos e interconectados.
Para conseguirla se emplea una dosificación específica con una cantidad muy reducida o ausencia de áridos finos. La pasta cementosa envuelve los áridos gruesos y los mantiene unidos, pero quedan espacios entre ellos por los que puede circular el agua.
El resultado es un material que continúa funcionando como pavimento pero que, al mismo tiempo, permite que el agua atraviese su espesor.
Holcim señala que este tipo de soluciones suele trabajar con una porosidad aproximada del 15 al 20 %, aunque las características concretas dependerán de la formulación y del sistema utilizado.
¿Dónde va el agua después?
Que el agua atraviese el hormigón es solamente la primera parte del sistema. Bajo un pavimento permeable pueden disponerse capas de áridos capaces de recibir y almacenar temporalmente el agua. A partir de ahí, el diseño puede permitir que se infiltre progresivamente en el terreno o conducirla mediante drenajes hacia otro punto.
La EPA explica que las capas inferiores de grava de estos sistemas pueden actuar como almacenamiento temporal del agua antes de su infiltración. Cuando las características del terreno no permiten una infiltración suficiente, también pueden incorporarse drenajes inferiores para conducir el agua.
Por eso es importante entender que el hormigón drenante no funciona de manera aislada. Forma parte de un sistema cuyo diseño debe contemplar qué cantidad de agua llegará, dónde se almacenará temporalmente y cuál será finalmente su destino.
Menos agua acumulada sobre la superficie
Una de las consecuencias más visibles de utilizar un pavimento permeable es la reducción de la cantidad de agua que permanece en superficie.
Esto puede ayudar a disminuir la formación de charcos y la escorrentía superficial. La EPA señala que los pavimentos permeables pueden contribuir a reducir el encharcamiento y determinadas situaciones de inundación localizada al permitir la infiltración de las aguas pluviales en el propio emplazamiento.
Esta característica resulta especialmente interesante en superficies extensas como aparcamientos, plazas, aceras, caminos peatonales o zonas recreativas.
El pavimento deja así de actuar únicamente como superficie de tránsito para adquirir una segunda función relacionada con la gestión del agua.
Hydromedia™: la propuesta de Holcim para pavimentos drenantes
Dentro de este ámbito, Holcim ha desarrollado Hydromedia™, un hormigón drenante fabricado en central y diseñado específicamente para superficies en las que es necesario gestionar el agua.
Su composición sin finos genera una red de poros que permite que el agua atraviese el material para posteriormente evacuarla hacia el terreno o recuperarla mediante otros sistemas.
La gama contempla soluciones diferentes en función del uso previsto.
Hydromedia™ Tránsito Peatonal está destinado a espacios de bajo tráfico y zonas recreativas. Según la ficha técnica del fabricante, presenta una permeabilidad de entre 400 y 800 litros por minuto y metro cuadrado, medida mediante ensayo interno de Holcim. También alcanza una resistencia al deslizamiento Clase 3 y puede emplearse en espesores superiores a 8 centímetros.
Para zonas destinadas al paso de vehículos existe Hydromedia™ Tránsito Rodado, desarrollado para soportar vehículos de hasta 3.500 kg y con una capacidad de evacuación declarada por Holcim de entre 150 y 400 litros por minuto y metro cuadrado.
Estas características permiten adaptar el sistema a distintos escenarios urbanos en función de las cargas y necesidades hidráulicas del proyecto.
¿Dónde puede utilizarse?
Las aplicaciones del hormigón drenante son variadas.
En zonas peatonales puede emplearse en caminos, paseos, patios, terrazas y espacios recreativos. También puede utilizarse en determinadas instalaciones deportivas, cubiertas transitables y cubiertas verdes.
Los aparcamientos constituyen otra aplicación especialmente interesante debido a la gran superficie pavimentada que representan y a la cantidad de agua que pueden recibir durante un episodio de lluvia.
La EPA considera los pavimentos permeables adecuados para diferentes aplicaciones como aceras, caminos peatonales, entradas de vehículos, aparcamientos y carriles bici, aunque advierte de que determinadas vías sometidas a tráfico intenso o altas velocidades requieren otras consideraciones.
Por tanto, no se trata de sustituir indiscriminadamente cualquier pavimento convencional, sino de utilizar la solución allí donde sus características hidráulicas y mecánicas respondan a las necesidades del proyecto.
Un ejemplo a gran escala: el aparcamiento de IKEA en Alcorcón
Una aplicación real de esta tecnología puede encontrarse en el aparcamiento exterior de IKEA en Alcorcón, Madrid.
En este proyecto se utilizó Hydromedia™ de Holcim para crear un pavimento capaz de soportar el tráfico de vehículos y, simultáneamente, gestionar las aguas pluviales a través de su estructura.
Según los datos publicados por Holcim sobre el proyecto, se buscaba conseguir una capacidad drenante aproximada de 400 litros por metro cuadrado y minuto, manteniendo una superficie adecuada para el tránsito de personas, vehículos y carros de compra.
El pavimento se ejecutó con un espesor medio de aproximadamente 15 centímetros y se suministraron más de 1.500 m³ de Hydromedia™ en menos de 30 días.
El proyecto resulta especialmente representativo porque demuestra que la tecnología no queda limitada a pequeños jardines o caminos peatonales: también puede plantearse para superficies de grandes dimensiones sometidas a tráfico rodado cuando el sistema se diseña específicamente para ello.
También en parques y espacios verdes
Otra aplicación de Hydromedia™ se encuentra en el Parque Cervantes de Barcelona, conocido especialmente por su extensa rosaleda.
En este caso, Holcim indica que su hormigón drenante se utilizó en los caminos del parque para favorecer la evacuación del agua de lluvia y reducir la formación de charcos.
Este tipo de aplicación permite entender otra de las posibilidades del material: combinar superficies pavimentadas destinadas al tránsito de personas con espacios verdes en los que interesa mantener una gestión más natural del agua.
El mantenimiento es fundamental
La porosidad que hace posible el funcionamiento del pavimento también introduce uno de sus principales retos: la colmatación.
Con el paso del tiempo, polvo, tierra, arena, hojas y otras partículas pueden introducirse en los huecos del material y reducir progresivamente su capacidad de infiltración.
Por este motivo, un pavimento drenante no debe entenderse como una solución que se instala y deja de necesitar atención.
Holcim recomienda realizar limpiezas periódicas mediante aspiración industrial o lavado a presión para mantener libre la red de poros.
La literatura técnica coincide en la importancia de este mantenimiento. La documentación sobre pavimentos sostenibles recopilada por organismos estadounidenses señala que la infiltración puede disminuir con la edad debido, entre otros factores, a partículas procedentes de la deposición atmosférica y de la erosión de terrenos próximos, por lo que la limpieza periódica resulta relevante para conservar las prestaciones.
La ejecución también condiciona el resultado
La correcta instalación resulta especialmente importante en este tipo de hormigón.
Si durante la ejecución se compacta excesivamente el material, pueden cerrarse parte de los huecos necesarios para permitir el paso del agua. Por el contrario, una ejecución insuficiente puede comprometer la estabilidad de la superficie.
El curado es igualmente importante. Para Hydromedia™, Holcim indica que, una vez finalizada la ejecución, el pavimento debe protegerse rápidamente para evitar una desecación superficial prematura. En su documentación recomienda cubrirlo con plástico durante al menos siete días, reduciendo así el riesgo de desprendimiento de áridos superficiales.
Son detalles que refuerzan una idea fundamental: la capacidad drenante depende tanto del material como del diseño, la puesta en obra y el mantenimiento posterior.
Del pavimento pasivo al pavimento que gestiona el agua
Durante décadas, gran parte de la pavimentación urbana se ha diseñado principalmente para crear superficies resistentes, continuas y capaces de soportar el tránsito.
Los pavimentos drenantes añaden una nueva función a esa ecuación.
Además de permitir caminar, circular o estacionar sobre ellos, pueden participar en la gestión de las precipitaciones permitiendo que parte del agua atraviese la superficie y sea almacenada, infiltrada o conducida posteriormente.
Soluciones como Hydromedia™ de Holcim muestran cómo una modificación en la propia estructura del hormigón puede transformar completamente su relación con el agua. No se trata de que el hormigón “absorba” literalmente la lluvia, sino de algo más interesante desde el punto de vista constructivo: crear una red de poros capaz de permitir que el agua atraviese un material que tradicionalmente utilizamos para impermeabilizar nuestras ciudades.
Una propiedad que convierte al pavimento en una herramienta más dentro del diseño de espacios urbanos capaces de gestionar mejor el agua de lluvia.